Un pacto, no un simple contrato
En la Biblia, el matrimonio es un pacto ante Dios (Génesis 2:24): dos personas se hacen una sola carne. Es un compromiso duradero basado en la fidelidad y la promesa, mucho más que un arreglo pasajero.
El amor que edifica
«El amor es paciente, es bondadoso» (1 Corintios 13). La pareja cristiana crece en el respeto mutuo, el perdón y el servicio al otro, buscando juntos honrar a Dios cada día.
Edificar sobre el buen fundamento
Una relación arraigada en la oración y una fe compartida soporta mejor las pruebas. Elegir un cónyuge que comparta tus convicciones sienta las bases de un hogar sólido y en paz.